
La historia de la anatomía del clítoris no es solo un recorrido científico: es también un mapa de silencios, moralidades y disputas sobre el placer, el cuerpo y el conocimiento. Lejos de ser un “descubrimiento” reciente, el clítoris ha sido observado, nombrado, negado y reinterpretado a lo largo de los siglos.
En la Antigua Grecia, los primeros tratados médicos ya hacían referencia a los genitales femeninos, aunque de forma fragmentaria. Figuras como Hipócrates y Galeno describieron el cuerpo femenino bajo una lógica androcéntrica: la mujer era entendida como una versión “invertida” o “incompleta” del hombre. En ese marco, el clítoris no era estudiado como órgano autónomo, sino como una especie de equivalente menor del pene, sin una función clara más allá de lo reproductivo.
Durante la Edad Media, el conocimiento anatómico quedó fuertemente mediado por la moral cristiana. Sin embargo, no todo fue silencio. La abadesa, médica y pensadora Hildegarda de Bingen (siglo XII) escribió sobre el cuerpo femenino reconociendo el placer como parte de la experiencia sexual. Aunque no describe el clítoris en términos anatómicos modernos, sus textos sugieren una comprensión más integrada del deseo femenino, algo poco común para su época.
La Anatomía de la Vergüenza
La invisibilización del clítoris no ha sido un simple olvido accidental, sino un proceso activo de censura lingüística y científica. Históricamente, la terminología médica ha reflejado un profundo tabú cultural hacia la sexualidad femenina. El término tradicional «pudendum», utilizado para referirse a los genitales externos (incluyendo los labios internos y externos), deriva de una raíz latina que significa «partes de las que deberías avergonzarte».
El Renacimiento marca un punto de inflexión con la reanudación de la disección anatómica. Realdo Colombo (1559) describió el clítoris como “la sede del placer femenino”, mientras Gabriele Falloppio disputó su “descubrimiento”. Sin embargo, este reconocimiento convivió con una fuerte carga moral: en el siglo XVI, el anatomista francés Charles Estienne se refirió al clítoris como el «membre honteux» (miembro vergonzoso).
En 1672, Regnier de Graaf ya había descrito con bastante detalle el clítoris en De Mulierum Organis. No solo lo identificó claramente, sino que reconoció la importancia de sus nervios dorsales —“muy grandes”— y su rol en el placer. Incluso estableció analogías funcionales con la próstata.

De hecho, a finales del siglo XIX, Faneuil D. Weisse incluyó el clítoris en su Anatomía humana práctica (1886), lo que prueba que este conocimiento no solo existía, sino que se enseñaba formalmente. Sin embargo, entre finales del siglo XIX y mediados del XX se produjo un retroceso impulsado por una medicina más moralista y reproductivista, la patologización de la sexualidad femenina, la jerarquía freudiana que equiparaba el clítoris con lo “inmaduro”, y la reducción sistemática de su representación anatómica —como ocurrió en ediciones canónicas de Gray’s Anatomy. La consecuencia es clara: el conocimiento acumulado por Kobelt y De Graaf no desapareció por falta de evidencia, sino por sesgo ideológico.
En los siglos XVIII y XIX, con la consolidación de la medicina moderna, el clítoris fue progresivamente patologizado. Se lo asoció a la masturbación “excesiva” y a diagnósticos como la histeria, lo que derivó en prácticas médicas invasivas, incluyendo la clitoridectomía en contextos clínicos occidentales. Este periodo también se vincula con la institucionalización de la Mutilación Genital Femenina (MGF), que, aunque diversa en sus formas y significados culturales, ha implicado la extirpación parcial o total del clítoris y constituye una expresión extrema del control sobre la sexualidad femenina (Shell-Duncan & Hernlund, 2000).
El Mito de Freud: La Desviación hacia la Vagina
Uno de los factores más determinantes en la invisibilización del clítoris fue la influencia del psicoanálisis. Sigmund Freud introdujo una teoría que marcaría la salud sexual de las mujeres durante el siglo XX: la distinción entre el orgasmo clitoridiano y el vaginal. Freud postuló que el placer centrado en el clítoris era una etapa «infantil» y que una mujer «madura» debía trasladar su sensibilidad a la vagina.
Este mito tuvo consecuencias devastadoras:
- Patologización de la mujer: Aquellas que no lograban el orgasmo mediante la penetración vaginal exclusivamente fueron diagnosticadas con «frigidez», una etiqueta médica que generaba una profunda angustia y sentimiento de insuficiencia.
- Intervenciones quirúrgicas innecesarias: El caso de la princesa Marie Bonaparte es emblemático. En 1927, influenciada por las teorías freudianas y con el fin de corregir su supuesta «frigidez», Bonaparte se sometió a cirugías experimentales para seccionar el ligamento suspensor del clítoris y reubicar el glande más cerca de la abertura vaginal. Los resultados fueron decepcionantes, reforzando la idea de que la verdadera armonía sexual no reside en la corrección quirúrgica, sino en la comprensión de la anatomía real.
La Brecha de Género en la Investigación Médica
El silencio científico sobre el clítoris es aún más evidente cuando se compara con el estudio de la anatomía masculina. Mientras que la neuroanatomía detallada de la porción peneana del nervio dorsal fue documentada en 1998 por investigadores como Yang y Bradley, el mapa neuroanatómico completo y en 3D del clítoris ha llegado con casi treinta años de retraso.
Este sesgo también se reflejó en la anatomía moderna, particularmente en la evolución de Gray’s Anatomy. La representación del clítoris en este texto evidencia una historia de “aparición, desaparición y redescubrimiento”:
- Ediciones tempranas (1858 – principios del siglo XX): el clítoris era incluido con descripciones básicas, reconociendo su naturaleza eréctil.
- La “desaparición” (1948 – 2005): tras la Segunda Guerra Mundial, su representación se redujo drásticamente. En la 38ª edición (1995), se describía de forma reduccionista como una “versión pequeña del pene”.
- El hito de la 40ª edición (2008): marcó un cambio crucial. Fue la primera edición desde 1947 en incluir un clítoris completamente detallado y etiquetado, integrando los hallazgos de Helen O’Connell.
- Ediciones actuales (41ª y 42ª): incorporan mapas nerviosos más precisos, reconociendo que el clítoris posee más de 10.000 terminaciones nerviosas, consolidando su comprensión como un órgano complejo.
Investigaciones contemporáneas lideradas por la Dra. Helen O’Connell a partir de 1998 comenzaron a desafiar los dogmas existentes, revelando el «complejo clitoridiano» como una estructura masiva que incluye los cuerpos cavernosos, los bulbos vestibulares y una red nerviosa densa. Recientemente, el uso de la Tomografía de Contraste de Fase Jerárquica (HiP-CT) ha permitido descubrir que el Nervio Dorsal del Clítoris (DNC) no disminuye al llegar al extremo, sino que presenta un patrón de ramificación en forma de árbol extremadamente denso dentro del glande.

Consecuencias Clínicas y Sociales
La falta de mapas anatómicos precisos debida a este tabú histórico ha tenido repercusiones graves en la salud de las mujeres:
- Cirugías de riesgo: Procedimientos como la labiaplastia o la reconstrucción tras la mutilación genital femenina (MGF) se realizaron durante años sin un conocimiento exacto de las trayectorias nerviosas, aumentando el riesgo de pérdida de sensibilidad.
- Negligencia en el dolor crónico: Condiciones como la endometriosis o la vulvodinia han sido históricamente desestimadas o tratadas como problemas psicológicos, siguiendo la estela del mito freudiano.
A modo de cierre
La invisibilización del clítoris no es solo un vacío de conocimiento, sino una manifestación de la brecha de género en la salud. Desde el «miembro vergonzoso» de los anatomistas renacentistas hasta la «inmadurez clitoridiana» de Freud, la ciencia ha utilizado la anatomía para regular el placer y la autonomía de las mujeres. La reciente creación de mapas 3D con resolución micrométrica no solo cierra una brecha científica, sino que representa un acto de justicia anatómica, devolviendo la visibilidad a un órgano cuya complejidad e importancia sensorial superan, por mucho, las limitaciones impuestas por los mitos del pasado.
En la actualidad, el clítoris es reconocido como un órgano cuya función principal es el placer. Sin embargo, su historia revela que la anatomía no es un campo neutral: lo que se nombra, se estudia o se omite responde a relaciones de poder. Recuperar y enseñar su complejidad implica no solo un avance científico, sino también un gesto político de reparación frente a siglos de invisibilización.
Referencias
- Estienne, C. (1546). Le dissection des parties de corps humain divisée en tres livres. Simon de Colines.
- Gross, R. E. (2022). Vagina Obscura: Un viaje anatómico. Pasado & Presente.
- Lee, J. Y., et al. (2026). Neuroanatomía del clítoris. Amsterdam UMC.
- O’Connell, H. E., et al. (1998). Anatomical relationship between urethra and clitoris. Journal of Urology, 159(6), 1892–1897.
- O’Connell, H. E., et al. (2005). Anatomy of the clitoris. Journal of Urology, 174(4), 1189–1195.
- Yang, X., & Bradley, W. E. (1998). Neuroanatomy of the penile portion of the human dorsal nerve of the penis. British Journal of Urology, 82(1), 109–113.


Deja un comentario