Próstata en personas con vulva

*Nota al margen, en esta nota hablaremos de la «próstata femenina» para referirnos a la próstata de las personas con vulva, integrando a las personas de género fluida, no binarias, mujeres, hombres trans, y +f

Gracias a gatito por la edición

Históricamente invisibilizada, y a menudo se pasa por alto debido a su tamaño, la próstata de las personas que tienen una vulva merece la atención y estudio, ya que su papel puede ser más significativo de lo que se pensaba anteriormente.

La «próstata femenina», es un órgano fascinante y complejo. Aunque su tamaño promedio es de 3.3 cm de longitud, 1.9 cm de ancho y 1 cm de altura, y pesa alrededor de 5.2 gramos, no subestima su importancia ni su papel en el cuerpo de personas con vulva. Es interesante observar que, a pesar de ser más pequeña, la «próstata femenina» contiene todos los componentes estructurales de la «próstata masculina», lo que destaca su relevancia fisiológica.

La ubicación de la «próstata femenina» dentro de la pared vaginal, a lo largo de toda la longitud de la uretra femenina, la conecta estrechamente con el sistema urinario y reproductivo de la mujer. Esta relación anatómica nos ayuda a entender porqué la próstata femenina es estimulada cuando la pared vaginal es estimulada, y porqué algunas mujeres son susceptibles a hacer squirt, o incluso, adquirir infecciones del tracto urinario después del coito vaginal sin protección de barrera (condones).

La primer persona que sabemos describió a la «próstata femenina» en la literatura médica Occidental fue Regnier de Graaf (1641-1673) en el año 1672. El la describió como una colección de glándulas funcionales y ductos rodeando a la uretra femenina. El mencionó que dichas glándulas producían un jugo «pituito-seroso»; significando esto que producen un moco espeso que es de color amarillo pálido o transparente. Mencionó que la función de este fluido era hacer a la mujer más libidinosa y lubricar sus partes sexuales en una forma agradable durante el coito». Fuente

Dos siglos más tarde, a mediados de 1800, el ginecólogo Alexander J.C. Skene describió esta parte como dos ductos o glándulas para-uretrales que desembocaban a los lados del orificio uretral, de esta forma este médico pasó a ocupar un espacio en nuestras cuerpas luego de que su «descubrimiento» fuera nombrado como «glándulas de Skene».

El término «próstata femenina» fue ampliamente utilizado en la literatura médica antes del siglo XIX, pero a lo largo de ese siglo se comenzó a describir más comúnmente como vestigial, es decir, que no estaba completamente desarrollada y no cumplía una función relevante. En su lugar, se identificó como las glándulas parauretrales o glándulas de Skene. Aunque se sabía de la existencia de los componentes de la próstata femenina, no se les consideraba estructuras de gran interés o importancia, salvo por algunas excepciones. Dado que la medicina moderna no percibía a la próstata femenina como desempeñando un papel activo y crucial en la reproducción, no se consideraba esencial comprender su función en detalle.

A pesar de su observación, la Medicina Moderna Occidental no aceptó totalmente el concepto de una «próstata femenina» hasta el año de 2001, cuando el Comité Federativo Internacional para la Terminología Anatómica acordó usar este término en la siguiente edición del libro Terminología Histológica, el cuál fue ya publicado el pasado 18 de Octubre de 2008. Con estos antecedentes, nos preguntamos ¿Por qué el conocimiento acerca de la próstata femenina estuvo perdido por 329 años?

Incluso, este gran error ha llevado a diagnosticar erróneamente enfermedades de la próstata femenina como enfermedades de la uretra femenina, y tratarlas como tal. Por lo tanto, este artículo busca motivar a los ginecólogos, urólogos y uro-ginecólogos a reevaluar los criterios de diagnóstico para enfermedades como el Síndrome Uretral Femenino, ya que hay evidencia que sugiere que en realidad podrían ser casos de prostatitis.

¿CUÁL ES LA FUNCIÓN DE LA PRÓSTATA FEMENINA?

Sabemos muy poco acerca de la función de la próstata femenina y su rol dentro del cuerpo. En la actualidad se conocen dos funciones principales. La primera es producir y almacenar fluido prostático en los ductos, la cual es la función de una glándula exócrina, ayudando a lubricar y con ello al placer sexual. El fluido prostático contiene Antígeno Prostático Específico (APE), Fosfatasa Acida Prostática Específica (FAPE) y Fructuosa, un azúcar. La FAPE ha encontrado que las prendas íntimas que han estado en contacto con la vulva indican que la próstata femenina siempre produce fluido prostático, y esta producción comienza antes de la pubertad. En términos sexuales, como sexóloga y mujer con próstata, puedo señalar que es un órgano muy significativo en términos del placer sexual, siendo una gran zona erógena que por mucho tiempo se confundió con el «punto G», y que nos permite eyacular y generar squirt, que podemos profundizar en otro post.

La segunda función de la próstata femenina es liberar hormonas en la sangre cuando es estimulada por el sistema nervioso. Hasta el año 2000, se conocía que la única hormona producida por la próstata femenina era la serotonina, una de las hormonas del cuarteto de la felicidad (junto con la oxitocina, endorfinas, dopaminas).

Esta información es sumamente interesante y desafía de manera significativa las concepciones tradicionales sobre la diferenciación sexual. El hecho de que el desarrollo inicial sea femenino para todos los embriones humanos destaca la complejidad y la fascinante naturaleza de la biología humana. Esta comprensión más profunda de la embriología puede ayudar a desmitificar ideas erróneas sobre la sexualidad y promover una apreciación más completa de la diversidad y la variabilidad dentro de la experiencia humana.

Finalmente, queremos enfatizar la importancia de utilizar el término «próstata femenina» recomendado por la FICAT. Hasta el día de hoy, muchos médicos, ginecólogos y urólogos continúan refiriéndose erróneamente a este órgano como glándulas de Skene o glándulas parauretrales.

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